Un momento...
Un momento...
Fernando dando un paseo con su perra Luna por Alpartir

Hola,

Hace mucho que no escribo algo así.

La verdad es que ni sé muy bien por dónde empezar. Han pasado muchas cosas estos últimos años y, aunque muchas veces pensaba que debía volver a escribir y compartir más cosas, al final la vida y la bodega te absorben.

Y también creo que necesitaba vivir ciertas cosas antes de poder contarlas.

Estos últimos años hemos trabajado muchísimo. Muchísimo de verdad. De esos años donde pasan cosas importantes pero casi nadie las ve. Hemos recuperado viñas viejas en la montaña. Viñas que estaban prácticamente abandonadas y que hoy vuelven a tener sentido. Hemos comprado parcelas nuevas. Hemos plantado árboles. Hemos aprendido a escuchar más.

También adoptamos a Luna, nuestra perrita, que básicamente se ha convertido en la dueña emocional de Frontonio.

Nos certificamos como Demeter. Y aunque para mucha gente eso sea solo un sello, para nosotros ha sido más bien una manera de profundizar todavía más en cómo queremos trabajar la tierra y cómo queremos vivir.

También nos hemos equivocado bastante.

Y menos mal.

Porque creo que muchas de las cosas bonitas que están pasando ahora nacen precisamente de ahí. De golpes, de dudas, de sentirte perdido algunos días. De replantearte cosas que dabas por hechas.

Yo mismo he cambiado mucho.

He viajado muchísimo estos años. He pasado más tiempo fuera de casa del que me gustaría. Pero también he tenido la oportunidad de hablar del nuevo vino español por todo el mundo y de defender algo en lo que creo profundamente: que en lugares aparentemente pequeños están ocurriendo cosas enormes.

Y doy gracias a los que me han dado voz en el mundo.

Y cada vez que vuelvo a Alpartir lo tengo más claro.

Este pueblo me ha cambiado la vida.

Me gusta vivir aquí. Me gusta el mundo rural. Me gusta aprender. Me gusta caminar por las viñas de montaña de las Sierras del Jalón y pensar que todavía quedan lugares donde las cosas no van tan rápido.

También siento que estamos en un momento muy bonito.

Cada vez intentamos hacer las cosas con más precisión, más sensibilidad y menos ruido. Escuchar mejor las parcelas. Entender mejor las añadas. Aceptar que el vino no debería parecer una idea fija, sino algo vivo.

Durante mucho tiempo en el vino se ha hablado muchísimo de la “no intervención”, y sinceramente cada vez creo menos en ese concepto. Me parece una especie de fantasía moderna. Claro que intervenimos. Todo el rato.

La diferencia está en cómo lo haces.

Yo creo más en una intervención sensible. En acompañar. En interpretar una parcela modelada por una añada concreta. En entender que cada viña necesita algo distinto cada año y que hacer vino no va de seguir dogmas, sino de tener sensibilidad, valentía y honestidad.

Y creo que precisamente ahí estamos encontrando algo muy especial.

Hoy siento que soy una persona más sensible, más real y también más fuerte. Y seguramente más feliz.

Y quizá por eso me apetecía volver a escribir.

Porque siento que estamos viviendo un momento muy especial en Frontonio. Y porque tengo más ilusión que nunca por enseñar los vinos de nuestra tierra.

Los vinos de nuestras montañas.


Fernando Mora MW
Bodegas Frontonio

Quienes sienten curiosidad por este lugar y por los vinos que nacen aquí a veces buscan una forma de acercarse un poco más; por eso existe The Garage Wine Club, pensado para compartir el camino sin prisas.

Mi Carrito

No hay productos en el carrito.

¡Suscríbete a nuestra Newsletter exclusiva para socios!

¡Suscríbete a nuestra Newsletter y recibe un cupón de descuento!

*Una vez por usuario

*Pedido mínimo de 60€