Un momento...
Un momento...

Esta época del año es, sin duda, una de las que más se disfrutan en el campo. Todo está lleno de flores y el paisaje se ha teñido de un verde brillante, precioso.

Y aunque durante el día ya aprieta el calor, a principios de junio ya tocamos los 36°C aquí en Alpartir, la altitud nos salva. Por la noche las temperaturas bajan una barbaridad. Eso mantiene el ambiente fresco, igual que esa brisa que sopla casi todas las tardes cuando el sol está en lo más alto.

Pero no es momento de relajarse. Hay muchísimo trabajo, tanto en la viña como en la bodega.

Las lluvias de principios de mayo nos vinieron de maravilla para recuperar las reservas de agua antes de que empezara el ciclo, pero también nos obligaron a estar en alerta máxima por los hongos. Como sabéis, estamos certificados en ecológico y biodinámico, lo que significa que nuestras herramientas son muy limitadas. Tampoco es que quisiéramos usar productos químicos, la verdad. Por eso, aquí la prevención lo es todo. Creemos firmemente que una aplicación mínima de cobre y azufre —los tratamientos tradicionales contra el oídio y el mildiu— ahora, a tiempo, es mil veces mejor que tener que curar más adelante.

Gracias a ese trabajo de prevención y al tiempo seco y soleado que nos está acompañando estos días, las viñas entran al verano con una salud excelente. Se las ve fuertes.
En cuanto a la floración y el cuajado, la naturaleza manda y va a su propio ritmo. Por eso cambia tanto de una parcela a otra, según la altitud y la edad de las cepas.

“Por lo general, en Alpartir, a finales de mayo había bastante flor y las viñas ya empezaban a cuajar.” explica Fernando. «Pero las parcelas de viñas viejas que tenemos en las zonas más altas, como La Cerqueta, La Tejera y, por supuesto, El Jardín de las Iguales, van mucho más despacio. Se toman su tiempo».

«Algo muy positivo que notamos este año es que los racimos que se están formando son grandes, largos y bastante sueltos, con espacio entre las uvas. Esto es fantástico, mucho mejor que tener racimos compactos, por dos motivos: primero, porque la uva madura de forma más homogénea; y segundo, porque reduce muchísimo el riesgo de podredumbre al dejar que el aire circule libremente».

Como bodega biodinámica, en Frontonio estos días hemos estado aplicando el preparado 501 (sílice), elaborado a base de cuarzo molido introducido en cuernos de vaca. Es un tratamiento que se pulveriza sobre las hojas para potenciar la fotosíntesis y proteger los racimos de los golpes de calor.

«Puede sonar un poco loco», dice Fernando, «pero los resultados están ahí y hablan por sí solos. Este preparado ayuda a la planta a canalizar toda la energía del sol y a transformarla en una fruta de una calidad increíble».

Para rendir homenaje a este momento tan crucial del año, hemos bautizado la caja de junio de The Garage Wine Club como “Floración”. Ya no quedan unidades, pero si quieres conseguir las próximas ediciones, puedes apuntarte desde aquí.

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