Las últimas novedades de nuestro portfolio son los tintos Tuca Negra y Pedra que elaboramos en Cuevas de Arom, nuestra bodega de Campo de Borja. Al igual que As Ladeiras y Os Cantals, las primeras etiquetas de este proyecto, envejecen en una cueva subterránea.

Sus nombres están en fabla o aragonés, el dialecto que se ha hablado tradicionalmente en esta zona de Aragón. Es nuestra forma de mostrar respeto por la tradición y de reafirmarnos en la determinación de elaborar vinos que expresen el terruño en una región asociada más a la relación calidad-precio y no a los grandes vinos. Creemos que la mejor forma de cambiar esta imagen es a través de elaboraciones singulares y de calidad.

Pedra Forca

El nombre combina las palabras piedra y horca en fabla y se inspira en la forma de horca de una montaña cercana, una herramienta que también se usa para labrar las tierras.

Al igual que Microcósmico en el caso de Bodegas Frontonio, es el vino más democrático de la bodega y el que permitirá a cualquier consumidor experimentar el estilo de tintos equilibrados que queremos producir en Campo de Borja. Elaborado a partir de distintas parcelas del municipio de Ainzón, es un coupage estilo Ródano con un 60% de garnacha y un 40% de syrah del que se han elaborado unas 13.000 botellas. La fermentación en cemento con un 20% de racimos enteros permite que la fruta roja y el carácter mineral se expresen a la perfección.

La nariz combina fruta en sazón (arándonos) con aromas de violetas. Es fresco, con taninos firmes, una estructura elegante y final persistente. Obtuvo 92 puntos en la Guía Peñín.

Tuca Negra

El nombre quiere decir pico negro en fabla y se utiliza en el doble sentido de cima y herramienta. De hecho, el viñedo del que procede, situado en las cotas más elevadas de Ainzón a 550 metros de altitud, ocupa una pronunciada y rocosa ladera que se habría de haber picado para plantar las cepas. Son viñas viejas de garnacha de unos 70 años que se despalillaron parcialmente, se pisaron y fermentaron con levadura natural en barricas abiertas y trabajando el sombrero. Tras 15 días de maceración posfermentativa, se crió durante 15 meses en barricas usadas de Taransaud de 400 y 500 litros.

Extraordinariamente complejo, tiene una nariz vibrante con aromas de frambuesas, grosellas, moras, clavo y cedro. En el paladar destaca su potencia, mineralidad, frescura y complejidad, Los taninos, muy finos, están perfectamente equilibrados con la acidez; hay buena tensión y una sensación casi eléctrica.

En la cosecha 2016 solo se elaboraron 953 botellas y, tras los 94 puntos recibidos en la Guía Peñín, quedan muy pocas sin reservar pese a que el vino no se pondrá en el mercado hasta Navidades.