La fecha de vendimia es un momento crucial para nosotros, ya que siempre intentamos vendimiar en función de la madurez aromática y conservando buenos niveles de acidez. Como escribimos el mes pasado, ésta ha sido una de las cosechas más frías que hemos vivido hasta la fecha. Hemos tenido que seguir muy de cerca los partes meteorológicos para evitar que las lluvias provocaran podredumbres o diluciones justo antes de la vendimia.

Al final, la cosecha 2018 nos ha obligado a correr bastante. El calor de la segunda semana de septiembre aceleró la maduración y tuvimos dos días para vendimiar uvas con los hollejos ya maduros antes de que la lluvia y la botrytis comprometieran el estado sanitario.

Se hizo lo imposible para vendimiar a mano en un tiempo record y poder recolectar la macabeo con graduaciones potenciales entre 12,5 y 13,3% y la garnacha entre 13,4 y 13,9%.

Fernando Mora cree que 2018 será un buen año para vinos de guarda: “La cosecha está marcada por la lluvia. Han caído casi 700 litros desde enero en una zona donde no se suelen registrar más de 390 litros en todo el año. El cuajado de la garnacha fue moderado, de modo que hemos tenido racimos sueltos y menos compactos, perfectos para elaborar vinos de calidad. Gracias a las variaciones térmicas de más de 10º C y a la abundancia de sol la maduración ha sido lenta. Esto nos ha permitido vendimiar las mejores parcelas en el momento adecuado; tenemos mucha pureza frutal, acidez natural y taninos firmes. Los 2018 serán vinos estructurados y algo austeros frente a unos 2017 mucho más accesibles, pero darán muchas alegrías en términos de elegancia y complejidad a quienes tengan la paciencia de esperar un poco para descorchar la botella”.

En la DO campo de Borja hubo un retraso de dos semanas pero la calidad fue también muy buena con graduaciones potenciales de 14% vol. y muy buena madurez fenólica.

Ahora estamos trabajando a tope en bodega para conseguir sacar lo mejor de una materia prima tan fantástica. Hemos estrenado nuevos equipos: una mesa de selección vibratoria, depósitos aéreos de cemento y foudres Garbelotto que nos permitirán fermentar los vinos top, incluido el maravilloso Jardín de las Iguales, en roble.