A mediados de septiembre todos los ojos están puestos en la viña. Nuestra idea de hacer garnachas cada vez más frescas nos obliga a recoger la uva cuando aún está crujiente, con buenos niveles de acidez pero sin sobrepasar los 13 o 13,5% vol. de alcohol. Esto significa que mientras algunos productores prefieren esperar a que sus racimos acumulen más azúcares, nosotros ya hemos empezado a vendimiar las variedades tintas y blancas de nuestros viñedos situados a menor altitud entre el 12 y el 15 de este mes.

La calidad general ha sido muy buena aunque, según Fernando Mora, 2018 ha planteado algunos retos importantes.

“En Valdejalón, ésta ha sido la cosecha más húmeda y fría que he visto en los diez años que llevo elaborando -explica Mora- y debo decir que viene muy bien para el estilo de vinos frescos que hacemos. Nuestros viñedos de secano recibieron muy bien los 350mm de lluvia registrados en los primeros cuatro meses de 2018 frente a tan solo 80mm en el mismo periodo del año anterior. Esto ha permitido que el ciclo volviera a fechas más normales frente a las vendimias adelantadas de las últimas cosechas. Sin embargo, las tormentas (el 17 de agosto cayeron 60 litros en apenas 12 minutos) nos han dado bastantes quebraderos de cabeza. Tendremos menos producción en algunas viñas afectadas por el granizo, pero al menos hemos conseguido mantener el oídio a raya y la sanidad es buena. Estamos haciendo controles exhaustivos de maduración y aunque ya hemos empezado a vendimiar, aun tendremos que esperar dos o tres semanas para las parcelas más altas que a principios de septiembre estaban entre los 9,6 y 10 grados de alcohol potencial”.

Estamos encantados con nuestra nueva mesa de selección que nos permite retirar todos los granos dañados y asegurarnos de que sólo las uvas más sanas se convertirán en vino. También este año estrenamos tres botti Garbelloto o toneles de 25.000 litros que utilizaremos para vinos tintos y que Fernando vio por primera vez en la bodega de Giuseppe Rinaldi en Barolo (Piamonte, Italia). La lista se cierra con un pequeño foudre de 10.000 litros para blancos y tres botticellas de 4.500 litros para la gama top Frontonio.

En lo que respecta a nuestras viñas de Campo de Borja, la vendimia queda aún bastante lejos porque el potencial de azúcar aún no ha superado los 10 grados. El cuajado fue bastante bueno; tenemos bayas pequeñas y sueltas, ideales para elaborar vinos de calidad. Aunque las tormentas han supuesto una amenaza constante durante todo el verano, la climatología ha sido favorable salvo por una semana especialmente calurosa a principios de agosto que bloqueó la maduración. Por suerte y a diferencia de la tempranillo que pierde las hojas con el calor, la garnacha aguanta muy bien estas situaciones y en cuanto refrescó el ambiente continuó su ciclo sin problemas.