Ahora que el ciclo de crecimiento de las cepas sigue su curso, vamos a poner a trabajar a nuestra última adquisición: el primer 4×4 de Bodegas Frontonio. Puede considerarse un vehículo de raza para los viñedos puesto que formó parte de Scala Dei, pero ahora ha cambiado los terraplenes del Priorat por las pendientes de similar inclinación de nuestros viñedos de Alpartir, a los que Mario acude todos los días para comprobar cómo evolucionan las cepas.

Tal y como indicamos en la última actualización sobre nuestras viñas, vamos con 2-3 semanas de retraso frente al calendario habitual debido a las fuertes lluvias que hemos sufrido a finales del invierno y cuando arrancaba la primavera, lo que ha provocado que el ciclo comience más tarde. La primera mitad de junio también ha resultado más cálida de lo normal con algunas precipitaciones; pero, en los últimos días del mes, las temperaturas han vuelto a subir y hemos disfrutado de días secos y soleados prácticamente sin descanso desde mitad de junio hasta ahora, la segunda semana de julio. De esta manera, el fruto ha cuajado y está listo, aunque la garnacha por lo general tiende a correrse y nos encontramos algunos racimos con granos que no se han desarrollado correctamente. Cuando no son muchos —como es el caso de este año—, la calidad puede llegar a ser superior, ya que la planta concentra toda su energía en producir menos granos. Las uvas ya están duras, verdes y tienen prácticamente el tamaño de un guisante.

Las próximas semanas, entre 6 y 8, las uvas pasarán por la fase del envero y cambiarán de color: de verde a morado o dorado traslúcido, en función de su variedad. Comenzarán a hincharse cuando se llenen de agua, suba la concentración de azúcar y la acidez se reduzca. Seguiremos su evolución muy de cerca a medida que nos vamos acercando al periodo de vendimia.